
Abel Tesfaye, nacido el 16 de febrero de 1990 en Toronto de padres etíopes, creció en un entorno familiar marcado por la fe cristiana ortodoxa. Desde sus inicios bajo el nombre de The Weeknd, sus letras oscilan entre referencias bíblicas, imaginería oscura y búsqueda de sentido. Su relación con la religión no se limita a una etiqueta confesional: atraviesa sus álbumes, sus videoclips y sus raras intervenciones públicas.
Ortodoxia etíope y legado familiar de The Weeknd
La Iglesia ortodoxa etíope (Tewahedo) constituye una de las tradiciones cristianas más antiguas del mundo. Abel Tesfaye fue criado por su abuela en esta tradición, con sus liturgias en ge’ez, sus ayunos prolongados y una fuerte práctica comunitaria dentro de la diáspora etíope de Scarborough, un barrio de Toronto.
Este estricto marco religioso ha moldeado su relación con lo sagrado, pero también con el pecado y la culpa, dos temas que impregnan sus primeras mixtapes. En House of Balloons, Thursday y Echoes of Silence, la tensión entre la tentación y el remordimiento funciona como un eco directo de esta educación. El vocabulario religioso no es decorativo: estructura la narración.
Un perfil biográfico en francés indica que Abel Tesfaye afirma ser de confesión ortodoxa etíope, lo que va más allá de la simple mención de un origen familiar. Esta precisión rara vez se recoge en los medios de comunicación angloparlantes, que a menudo se limitan a mencionar un trasfondo “cristiano” genérico.
La matiz es importante: la ortodoxia Tewahedo tiene su propia teología, su propio canon bíblico (más extenso que el de otras iglesias) y sus propios rituales. Comprender la religión de Abel Tesfaye supone distinguir esta tradición de otras ramas del cristianismo.
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Abel Tesfaye entre espiritualidad personal y rechazo de las instituciones
A medida que su carrera ha ido creciendo, The Weeknd ha marcado gradualmente una distancia con la práctica religiosa organizada. Varias fuentes coinciden en un punto: se describe como espiritual más que religioso. Esta postura, común entre los artistas norteamericanos de su generación, adquiere en él una coloración particular.
No rechaza la idea de una potencia superior. En cambio, ha expresado escepticismo hacia las instituciones religiosas, denunciando lo que percibe como hipocresía y juicio moral. Esta crítica no se dirige específicamente a la Iglesia ortodoxa etíope, sino a la religión organizada en su conjunto.
Los datos disponibles no permiten situar con precisión el momento de esta ruptura. Ninguna entrevista proporciona una fecha o un evento desencadenante. Lo que se percibe es una evolución gradual, visible en la tonalidad de sus álbumes sucesivos:
- Las mixtapes de 2011 (Trilogy) llevan la culpa como motor narrativo, con un vocabulario directamente tomado de la liturgia.
- Beauty Behind the Madness y Starboy desplazan el enfoque hacia el hedonismo asumido, donde la referencia religiosa se vuelve más irónica que confesional.
- After Hours y Dawn FM reintroducen una dimensión metafísica, esta vez desvinculada de cualquier iglesia, centrada en el purgatorio, la redención individual y la muerte.
Referencias religiosas en los álbumes y videoclips de The Weeknd
La música de The Weeknd no contiene una profesión de fe explícita. La religión funciona como un lenguaje simbólico, no como un mensaje doctrinal. Es esta ambigüedad la que hace que el tema sea complejo de analizar.
Dawn FM, lanzado en 2022, ilustra bien este enfoque. El álbum se presenta como un programa de radio transmitido en un intermedio, entre la vida y la muerte. La voz de Jim Carrey desempeña el papel de un guía espiritual ambiguo. Los temas del juicio, la confesión y el paso hacia el más allá estructuran el conjunto, sin nombrar nunca una religión precisa.
En sus videoclips, la imaginería oscila entre iconografía cristiana y estética pop distópica. Cruces, aureolas distorsionadas y posturas de mártir aparecen regularmente, pero siempre en un marco que difumina la frontera entre la devoción sincera y la provocación artística.
El caso del álbum Hurry Up Tomorrow
El proyecto Hurry Up Tomorrow cierra la trilogía comenzada con After Hours y lleva esta lógica más lejos. La película asociada al proyecto y las recientes actuaciones en vivo muestran a un artista que utiliza la simbología religiosa para interrogar su propia mortalidad.
Los conciertos de la gira 2025-2026, especialmente los realizados en el Stade de France con una enorme estatua dorada y fuegos artificiales, representan una forma de ritual colectivo que toma tanto del espectáculo pop como de la ceremonia sagrada.
Los fans en Reddit interpretan estas elecciones de manera divergente. Algunos ven un giro hacia el cristianismo, comparando el enfoque con el “momento Jesus Is King” de Kanye West. Otros consideran que The Weeknd se mantiene en una postura artística, sin una conversión real. Las opiniones en el terreno divergen en este punto, y el propio artista no ha aclarado su posición.
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Lo que la discografía de The Weeknd dice sobre su relación con la fe
Tres constantes atraviesan la carrera de Abel Tesfaye en el plano religioso. Primero, la culpa como motor creativo, presente desde las primeras mixtapes y nunca completamente abandonada. Luego, un rechazo a dejarse encasillar en una categoría confesional, a pesar de una clara reivindicación de sus raíces ortodoxas etíopes. Finalmente, un uso de la religión como material narrativo, al igual que la droga, el sexo o la celebridad.
Este enfoque distingue a The Weeknd de artistas como Kanye West, quien ha abrazado públicamente y luego cuestionado el cristianismo evangélico, o como Chance the Rapper, cuya fe impregna abiertamente los textos. En Abel Tesfaye, la fe sigue siendo un territorio íntimo, explotado artísticamente pero raramente expuesto de manera frontal.
El cantante pop más escuchado de su generación no ha ofrecido una respuesta definitiva sobre sus creencias. Su discografía, de Trilogy a Hurry Up Tomorrow, dibuja un recorrido donde la religión está omnipresente sin nunca ser afirmada. Quizás esta tensión no resuelta sea lo que le da a su música su carga emocional particular.